Esta técnica permite observar, de forma no invasiva, el engrosamiento o adelgazamiento de las fibras de la retina y del nervio óptico, que constituyen un fiel reflejo del estado del sistema nervioso central en el cerebro.

Una investigación, coordinada por la Universidad de Zaragoza junto con el Instituto de Investigación Sanitaria de Aragón (ISS Aragón) y los Servicios de Oftalmología y de Psiquiatría del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza, confirma estos resultados en una muestra mayor, formada por un grupo de pacientes con esquizofrenia y un grupo control sano.

Un equipo multidisciplinar de especialistas (oftalmólogos, psiquiatras, neurólogos, psicólogos, epidemiólogos y estadísticos) ha logrado documentar la modificación de las fibras retinianas conforme evoluciona la enfermedad. Así, tras un episodio reciente de esquizofrenia los hallazgos muestran un engrosamiento sugerente de neuroinflamación, lo que permitiría un tratamiento y control mucho más precoz al inicio de la enfermedad.

De este modo, este sistema puede proporcionar importantes datos objetivos para el diagnóstico de la esquizofrenia y para seguir su evolución, pudiendo convertirse en una importante aportación en la búsqueda de biomarcadores de la enfermedad que permitan progresar en un diagnóstico basado en pruebas objetivas.