La depresión en mayores suele aparecer cuando hay un cambio dramático en sus vidas. Las depresiones graves en personas de la tercera edad pueden rondar el 10% y las leves en torno al 25%, 1de cada 4 personas, lo que, advierte este psiquiatra, supone una prevalencia muy alta, como lo ha constatado un estudio realizado por la unidad docente de Atención Primaria de Huesca con 350 mayores de la comunidad.

Olivera explica que la incidencia de depresión y suicidio en mayores es más pronunciada que en otras personas porque a los factores psíquicos, de pérdidas o de duelo, se suma el componente social del envejecimiento, que favorecen las depresiones más orgánicas y que a veces se asocian a otros procesos como el párkinson, la demencia, las enfermedades cerebro-vasculares o los ictus.

Debido al componente orgánico de la depresión en mayores, este experto reconoce que el tratamiento es complicado porque puede requerir el uso combinado de antidepresivos junto con psicoterapia, para el caso, por ejemplo, de que exista un factor desencadenante de la enfermedad. En depresiones orgánicas suelen ocurrir más en el medio rural que en el urbano, mientras que las derivadas de duelos son más frecuentes en ciudades.