El estudio pone de manifiesto que a las mujeres con una enfermedad mental grave se les realizan menos pruebas diagnósticas de forma temprana en cánceres como los de mama y de cuello de útero. Tal y como demostraban las imágenes del escáner, explica SINC, el tamaño del tumor en estas mujeres estaba fuera de lo normal.

La oncóloga Jennifer Lycette del Instituto del Cáncer OHSU Knight y el Hospital Columbia Memorial (EE. UU.) ha explicado a la agencia SINC que la enfermedad mental hace más difícil el tratamiento del cáncer porque es más complicado que el paciente complete el tratamiento contra el tumor.

“A mis pacientes que nunca han estado enfermos les suelo decir: Esto será lo más duro que has hecho en tu vida’. Imagina lo que supone para alguien que ya está enfermo”, ha destacado.

Tal y como ha asegurado Lycette, cualquier enfermedad coexistente, física o mental, puede aumentar los riesgos de que surjan complicaciones y hace más difícil que el paciente complete los tratamientos contra el cáncer. El hecho de tratar la enfermedad coexistente, el trastorno psiquiátrico cambia mucho la situación, ha añadido.

Según ha detallado Lyncette, la esperanza de vida de las personas con alguna enfermedad mental se ve reducida entre 10 y 20 años con respecto a la población sana. En el caso de los enfermos mentales que padecen algún tipo de cáncer, son hasta un 30% más propensos a morir a causa del tumor.

Estudios previos han demostrado, según recoge SINC, que las pruebas habituales de detección precoz no son tan eficaces para este colectivo. Una investigación realizada en el barrio lde Lambeth en Londres concluyó que a las mujeres con trastornos mentales graves les hacían menos pruebas para diagnosticar de forma temprana estos dos tipos de tumores en Atención Primaria.

Los autores de este estudio concluyen que este desequilibrio se debe a la falta de conocimiento. Según han explicado existe la creencia de que el cribado agrava los síntomas del trastorno mental. Asimismo, las dificultades para gestionar los servicios en los que son atendidos o están ingresados los enfermos psiquiátricos es otra de las causas que impiden el tratamiento del cáncer.