La Unidad de Psiquiatría del Hospital Sagrado Corazón de Martorell ha logrado disminuir la prescripción de fármacos tranquilizantes en pacientes en fases moderadas o graves de demencia, gracias al método holandés de estimulación neurosensorial Snoezelen1. El equipo, dirigido por el responsable de la unidad, Manuel Sánchez, también ha logrado validar una escala de medición de las reacciones de estos enfermos a los diferentes elementos de estimulación multisensorial.

El método consiste en introducir a los pacientes de demencia en un espacio relajante compuesto por elementos sensoriales como fibras ópticas, tubos de agua, superficies suaves, efectos de sonido y luz o aromas agradables. Gracias a sesiones de media hora, durante 2 días a la semana, los pacientes de demencia consiguen reducir su estado de agresividad y agitación e, incluso, mejorar la relación con su entorno.

También resulta beneficioso utilizar cantantes y canciones de la época de juventud de los pacientes para la estimulación multisensorial, ya que “les ayuda a evocar momentos de salud y plenitud personal”, explica Sánchez, en declaraciones a la agencia EFE. “Algunos son capaces de recitar párrafos de las canciones, incluso cuando ya no hablan debido al avance de la demencia”, asegura.

Además de con los numerosos estímulos multisensoriales, estas salas de relajación cuentan con equipos de expertos en memoria, atención y lenguaje, que trabajan los sentidos primarios de los pacientes de demencia, su motricidad fina y gruesa, la coordinación o la lateralidad. En todo caso, los ejercicios de estimulación multisensorial se personalizan al máximo, identificando, en las primeras sesiones, los estímulos que más atraen la atención del paciente para aplicarlos después.

El psiquiatra y su equipo también han desarrollado una escala de medición de las distintas reacciones que experimentan los pacientes ante cada estímulo multisensorial; desde ansiedad, adaptación y comunicación hasta afecto o placer. Todo ello ayuda no solo al enfermo de demencia, sino también a su entorno, especifica Sánchez.

“La demencia suele tener un efecto devastador en la familia del paciente desde el punto de vista afectivo, a lo que se suma la carga que suponen la discapacidad y la dependencia secundarias, además del gasto sanitario”, argumenta el psiquiatra. “Los trastornos de comportamiento son una causa importante del estrés que sufren los cuidadores”.