Tras analizar a 121.800 pacientes de 184 países, los autores han elaborado una clasificación en la que España se sitúa en como el tercer país en cuanto al nivel de felicidad de sus ciudadanos psoriásicos; solo por detrás de México y Colombia. “Es sorprendente ver que países como Noruega o Dinamarca, nombrados a menudo como los estados más felices por Naciones Unidas, sufren una mayor brecha en cuanto al bienestar de los pacientes con psoriasis”, reflexiona el doctor Pablo de la Cueva, jefe de servicio de Dermatología del Hospital Universitario Infanta Leonor, de Madrid.

En los puestos más bajos de la tabla, expuesta durante la rueda de prensa a la que ha acudido Medlab.email, se sitúan Reino Unido, Japón y China. En todos los países de estudio, los niveles de estrés ocasionados por la enfermedad superan el nivel medio de estrés de la población general de Estados Unidos y sobrepasan también una puntuación de 20, considerada de estrés elevado. Colombia, Rusia y España, los únicos países que no sobrepasan este límite se encuentran entre os 19,7 y los 19,9 puntos. Grecia, Francia y, de nuevo, Reino Unido acogen a los pacientes de psoriasis más afectados de estrés.

La soledad es, después el estrés, el marcador más potente de infelicidad en estos pacientes. El estudio asegura que un 33% de los encuestados se encontraría en esta situación de aislamiento y destaca que existe una gran diferencia entre los porcentajes extremos, con un 21% de pacientes solos en Portugal, frente al 48% en Alemania. Ambos síntomas pueden deberse, según el trabajo del Instituto de Investigación sobre la Felicidad a la falta de la comprensión por parte de la sociedad y el entorno cercano, a la falta de autoestima por el aspecto físico o las capacidades mermada o a un déficit en la relación médico paciente.

Verbalizar la psoriasis

“El apoyo social y familiares fundamental”, sentencia Juan Pedro de la Morera, pero, para que este acompañamiento se produzca es necesario que el paciente verbalice su enfermedad. Aun así, el vicepresidente de Psoriasis en Red admite que “hay una parte de la enfermedad que solo la puede llegar a entender el enfermo de psoriasis”. Para eso, recuerda, “existen las asociaciones de pacientes donde el paciente no tiene que vivir solo la enfermedad sino con otros que ya han recorrido el mismo camino”.

La psicóloga clínica y psicoterapeuta, Sara Noheda, corrobora que “la soledad puede tener un efecto de ida y vuelta”, ya que, muchas veces, el paciente que se siente solo tiende a aislarse más. Sucede por ejemplo con las mujeres, entre las que los grados de estrés y ansiedad sus aún mayores. “La gran importancia que se atribuye a la imagen y la apariencia física del sexo femenino hace que, una vez más, las mujeres con psoriasis vean más afectada su autoestima y sean más infelices que los hombres psoriásicos”, lamenta la experta. En cualquier caso, recomienda, “los profesionales de la salud debemos entender qué necesita el paciente y qué espera de nosotros”.

En este sentido, el 74,13% de los encuestados a nivel mundial y el 67,9% de los pacientes españoles, considera que no existe suficiente concienciación pública sobre la enfermedad. Casi la mitad de los pacientes, tanto en España como en el mundo, considera que su médico no llega a entender el impacto que la psoriasis puede tener en su salud mental y cerca del 30% afirma que el personal sanitario no se toma en serio la patología. Gran parte de los voluntarios de este estudio critica también la falta de información sobre la propia enfermedad o sobre alternativas terapéuticas por parte de los clínicos.

Felicidad: adaptar el tratamiento a las aspiraciones

“No se trata solo del entendimiento que el médico pueda alcanzar sobre la enfermedad, sino de la percepción que el paciente tenga de ese entendimiento”, explica de la Cueva quien considera que, “aunque tenemos que mejorar, España no está tan mal en comparación con otros países; que casi un 50% de los pacientes se sienta incomprendido quiere decir también que el otro 50% cree que su médico sí le entiende”. Para el jefe de servicio, la reducción en la brecha de la felicidad pasa por adaptar el tratamiento a las aspiraciones del paciente.

“Muchas veces el enfermo se frustra cuando un tratamiento no da resultados”, ejemplifica. Por eso, “es importante hacerle entender que no existe una eficacia del 100% y que, en cualquier caso, médico y paciente somos un binomio con tenemos un objetivo común que es una terapia satisfactoria”. En este sentido, recuerda de la Cueva, “el empoderamiento está muy de moda, pero además es cierto: el paciente de psoriasis tiene que asumir una corresponsabilidad”, sentencia.