Más allá del síntoma auditivo, los acúfenos pueden desencadenar una respuesta de rechazo que “termina afectando a la calidad de vida del paciente y le impide concentrarse en sus actividades cotidianas o incluso conciliar el sueño y descansar”. Por eso, la ansiedad, el insomnio o la depresión son patologías habituales en la consulta del Otorrinolaringólogo.

“Cada persona lo vive de una forma distinta”, admite García-Lomas; de hecho, gran parte de la angustia se debe a la percepción del paciente y no tanto a la intensidad propia del acufeno; tanto es así que “un acufeno leve puede afectar de forma muy significativa”, asegura.

“Esto genera un fenómeno de causa y efecto en el que los problemas psicológicos agravan la intolerancia y con ello acentúan la percepción del mismo”, argumenta la experta en acúfenos. Uno de los pensamientos recurrentes es que la dolencia se acentúe con el tiempo o que no desaparezca nunca, ejemplifica.

Electroestimulación coclear transmastoidea

Soluciones farmacológicas, quirúrgicas, terapias acústicas, acupuntura, hipnosis o supresión eléctrica. Son algunas de las alternativas de tratamiento que los expertos han valorado hasta la fecha; sin embargo, el otorrinolaringólogo y director médico del Centro Terapéutico de Audición OTOTECH, el doctor Martínez Monche, aboga por el uso de la electroestimulación coclear transmastoidea (ECT).

“A diferencia de otras terapias, la ECT consigue regenerar las células del oído que se encuentran dañadas y que son las que producen el acúfeno, haciendo que estas recuperen su función y morfología original y vuelvan a trabajar correctamente”, argumenta el experto sobre esta técnica “indolora, no invasiva y sin efectos secundarios” que “tampoco requiere medicación complementaria”.

Según datos del este centro médico, en España ya son más de 3,5 millones de personas las que padecen esta disfunción del oído interno, de los que un 50% reporta falta de concentración y otras dificultades psicológicas. De los cerca de 200 pacientes tratados en el centro terapéutico, “el 61% ha logrado la curación o mejoras notables”, garantiza Monche. “Esto significa que recuperar la calidad de vida es posible”.