La depresión en el anciano se asocia a la pérdida de funcionalidad motivada por otras patologías como el ictus, el dolor crónico y el cáncer. La SEGG (Sociedad Española de Geriatría y Gerontología) ha abordado la aparición de la depresión en el anciano durante la celebración del I Foro de Cronicidad SEGG-SEMG 2017.

Tal y como asegura la SEGG en una nota de prensa, los procesos depresivos son muy frecuentes en enfermedades como el alzhéimer, el párkinson y la diabetes. La depresión en el anciano suele estar relacionada, según asegura esta sociedad científica, con la presencia de una enfermedad física discapacitante, el dolor crónico, el deterioro cognitivo y el insomnio crónico.

Desde la SEGG recuerdan que la depresión es muy habitual en las enfermedades crónicas, sobre todo en aquellas que comprometen la funcionalidad del paciente, las que afectan a la esperanza de vida y al sistema nervioso central. Estas condiciones hacen más vulnerable al paciente anciano y por lo tanto incrementan el riesgo de que sufra depresión, señala la SEGG.

Según Enrique Arriola, especialista en Geriatría, otras situaciones como la viudedad, separación divorcio o vivir solo pueden hacer aparecer la depresión en el anciano. Ante esta situación, desde la SEGG defienden la importancia de la valoración integral del paciente (biológica, social, emocional, cognitiva y conductual) para ayudar al profesional sanitario en el diagnóstico de esta patología.