Más de un 10% de los pilotos que ha participado en una investigación anónima realizada por la Universidad de Harvard mostró signos de depresión. El estudio, publicado en la revista Environmental Health, asegura que la enfermedad está rodeada de un estigma social que no es fácil de resolver.

La investigación centrada en la depresión de los pilotos se llevó a cabo después del accidente aéreo de Germanwings en los Alpes franceses, en marzo de 2015. Todos los 150 pasajeros a bordo murieron y después se comprobó que el piloto tenía un trastorno depresivo que se había pasado por alto.

Según declaraciones de Joseph Allen, autor principal del estudio, se han encontrado signos de depresión en muchos pilotos que vuelan y “gestionan” sus trastornos depresivos. "Hay un velo de secretismo en torno a la salud mental de los pilotos y personal de cabina”, aseguró Allen en declaraciones a la agencia de noticias.

Más de 1.800 pilotos de más de 50 países respondieron a las preguntas acerca de su salud mental desde el anonimato. Más de un 12% mostraba síntomas de depresión, y alrededor del 4% de los encuestados informó de que tenía ideas suicidas en las 2 semanas anteriores a las encuestas.

El signo de la depresión fue especialmente frecuente entre los que tomaron altas dosis de fármacos para dormir o habían sufrido algún tipo de acoso sexual o verbal. La Fundación Alemana de Ayuda de la Depresión, asegura que alrededor del 5% de los alemanes de entre 18 y 65 sufre esta enfermedad, mientras que en los EE. UU., la cifra se sitúa en el 7%.