La investigación esboza que las infecciones tienen un peso relevante para el desarrollo de mecanismos psicológicos que llevan el suicidio. El equipo de investigadores ha realizado un seguimiento de 7,22 millones de ciudadanos aleatorios durante 32 años. La monitorización comenzó cuando los individuos tenían 15 años o poco más.

De la muestra seleccionada, 32.683 personas cometieron suicidio durante el periodo de observación. De entre los fallecidos, el 24,1% había sido previamente diagnosticado de haber sufrido una infección durante un periodo de hospitalización. Finalmente, los expertos observaron que existía una relación este los hospitalizados con infección y el suicidio.

Los investigadores también apreciaron que la mayoría de los suicidas habían sido tratados por infección durante más de 3 meses, lo cual hace pensar que una reacción al tratamiento pueda ser el causante de una patología psicológica o de algún tipo de desorden mental que lleve al comportamiento suicida.

Para entender el contenido de este trabajo, hay que tener en cuenta que Dinamarca es uno de los países con mayor número de suicidios anuales, según quedó patente en un estudio realizado por la Universidad Inglesa de Warwick y el Hamilton College. Los países del norte sufren este mal social y la investigación publicada inatenta encontrar una razón científica a este fenómeno.

Los investigadores daneses consideran que su estudio traza una estimación considerable y válida al tratarse de una muestra de gran tamaño. Según las últimas estadísticas del gobierno danés, el país tiene una media de 13.000 suicidios anuales, sin que haya distinciones de edad, sexo, clase social o situación geográfica.