Tal y como ha expuesto Manel Sánchez, coordinador del Área Sociosanitaria y de la Unidad de Psiquiatría Geriátrica del Hospital Sagrat Cor de Martorell, “el crecimiento de la esperanza de vida en Europa provoca que, a medida que se alarga la misma, los ancianos llegan a edades muy avanzadas en condiciones de mayor fragilidad, lo que provoca mayores problemas de salud, incluidas las demencias”.

Según se ha puesto de manifiesto en el congreso, el número de profesionales sanitarios que se encuentran con este asunto crece día a día. “Atender esta cuestión requiere unas habilidades específicas en las que han de valorarse los aspectos éticos de cada caso, la situación del paciente, la opinión de las familias y los recursos existentes”, asegura Sánchez.

Este especialista ha explicado que, en el caso de la eutanasia y el suicidio asistido, 2 cuestiones en boga en el debate, “existe un marco legal amplio donde la eutanasia no está contemplada en muchos países. Habida cuenta la diversidad cultural y religiosa de cada país ni siquiera se contempla la posibilidad de establecer una norma universal de mínimos”.

El debate en España, señala, se ha centrado en la sedación terminal, un procedimiento que consiste en la disminución deliberada de la consciencia del enfermo, tras haber obtenido el consentimiento, a través de los fármacos indicados. La finalidad es evitar un sufrimiento insostenible causado por uno o más síntomas refractarios, concluye este especialista.