Tal como recoge la revista Cell Reports, los investigadores del Oregon Hearing Research Center and Vollum Institute (OHSU) examinaron el tejido cerebral de ratones en la zona donde se produce la integración sensorial y el tinnitus. Al exponer a los roedores a la serotonina “la actividad de las neuronas se disparó”.

Por otro lado, tras una revisión de literatura científica, los autores constataron que un gran número de pacientes tratados con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) reportaban síntomas de tinnitus tras comenzar la medicación. Estos hallazgos podrían tener repercusiones en el uso de los ISRS, una sustancia que, en pacientes con ansiedad derivada de problemas auditivos, “podría empeorar lo que trata de arreglar”.

Las estimaciones varían, pero, al menos, el 10% de la población estadounidense padecería acúfenos, según cifras manejadas por Tang. Por eso, el siguiente paso será enfocar la investigación a desactivar el canal de iones de la membrana de las neuronas que es activado por la serotonina. De esta manera, explican, se podrían mantener los efectos beneficiosos de la serotonina y limitar la gravedad de los acúfenos.