Según ha informado la universidad, las jornadas laborales de los trabajadores del ámbito público universitario fomentan el sedentarismo, por lo que constituyen un factor de riesgo potencial para esta población. Con el fin de buscar formas de mejorar la calidad de vida de este colectivo, se diseñó una intervención basada en el programa Zumba Fitness®.

Los investigadores Emilio Villa González y Yaira Barranco Ruiz, con la colaboración de un equipo de la Universidad Nacional de Chimborazo (Ecuador), encabezaron este estudio piloto. Durante 5 semanas, los trabajadores realizaron 3 sesiones de una hora de zumba a la semana, después de la jornada laboral.

La zumba mejoró la mayoría de las dimensiones que conforman la calidad de vida, que incluyen la dimensión social, la emocional, la salud mental, el estado y el funcionamiento físico, el dolor corporal, la vitalidad y el estado de salud general. La mayor parte de las mejoras se mantenían 2 meses después de la intervención.

“La dimensión emocional, que era la dimensión con valores más bajos inicialmente, fue la que experimentó valores más altos al finalizar el programa de ejercicio y, por tanto, una mayor mejoría”, han señalado los investigadores, que han realizado un segundo estudio, más amplio, cuyos resultados se han presentado en el congreso internacional del American College of Sport Medicine.