El estudio observacional analizó datos de 63 pacientes consecutivos con Minoca que habían sido ingresados en Hospital Universitario de Getafe durante 2 años en comparación con un grupo de pacientes consecutivos diagnosticados de infarto de miocardio relacionado con arterias coronarias con lesiones obstructivas (infarto habitual).

“El 29% de los pacientes con infarto de miocardio sin lesiones coronarias obstructivas significativas tenía un historial de enfermedades psiquiátricas y casi el 80% reconocía haber vivido una situación de estrés emocional previa al infarto. Por el contrario, en los pacientes con infarto agudo de miocardio y lesiones obstructivas solo tenían historia psiquiátrica en el 11% de los casos y de estrés en el 30%”, asegura Joaquín Alonso Martín, autor del estudio e investigador del Hospital Universitario de Getafe.

Las cotecolaminas, posible desencadenante

Los investigadores comprobaron que los pacientes con minoca tienden a tener más dolor de cabeza crónica (11,1% vs. 3,5%). La tasa de trabajo en turno nocturno fue mayor en el grupo obstructivo (32,3% vs. 65,3%). Por otra parte, se observó una tendencia mayor de personas solteras (13,8% vs. 5,19%) en el grupo minoca, sin diferencias estadísticas entre los desempleados (7,7% vs. 12,98%).

“Una de las teorías es que podría deberse al aumento del tono adrenérgico que genera el estrés emocional. La toxicidad por las catecolaminas liberadas, como la adrenalina, es una de las posibles causas involucradas en el desarrollo de la miocardiopatía de estrés y también se relaciona con la disfunción del endotelio, otro mecanismo involucrado en el infarto sin obstrucciones coronarias", añade Alonso Martín.

El experto considera que es complejo conocer cómo afectan las enfermedades psiquiátricas y el estrés emocional en las probabilidades de que se produzca un infarto. En sus propias palabras: “Falta mucho aún por saber y una visión de conjunto más amplia del paciente que nos anime a ver la influencia de la esfera psicológica en otros órganos del cuerpo y su correcto funcionamiento a todos los niveles. Esto nos ayuda a seguir investigando para incidir en la prevención”.