Estudios anteriores ya habían relacionado la depresión y otras enfermedades mentales a una recuperación más lenta y a peores resultados de salud tras la cirugía de cadera. Concretamente, está demostrado que tienen más complicaciones tras una cirugía cardiaca o de columna, de ahí el interés de los investigadores de la Universidad de Duke en Carolina del Norte en entender si sucedía lo mismo en una cirugía de cadera.

Los autores del estudio analizaron los datos del Medicare entre 2005 y 2011. Evaluaron a 87.976 pacientes sometidos a una cirugía de cadera y que presentaban una de las enfermedades mentales más frecuentes: 82.557 padecían depresión, 5.626 trastorno bipolar y 3.776 esquizofrenia. La evolución de estos pacientes se comparó con la de 590.689 que no tenían ninguna enfermedad mental y se habían sometido a una cirugía de cadera.

Los resultados apuntan que, 3 meses después de la cirugía, los enfermos psiquiátricos eran más propensos a desarrollar 13 de las 14 complicaciones médicas más frecuentes tras una cirugía de cadera como pueden ser dolor, infección, trombos, accidentes cerebrovasculares o ictus, alteración del ritmo cardiaco o insuficiencia cardiaca, renal o respiratoria.

Asimismo, los enfermos psiquiátricos presentaban mayor riesgo de sufrir una infección o de que la prótesis se rompiera o se saliera de su sitio, en comparación con los pacientes que no padecía ninguna enfermedad mental. Los enfermos psiquiátricos eran, además, 2 veces más propensos a requerir una segunda cirugía para revisar el estado de la prótesis.

Según explica a Infosalus Ray Marks, profesor del York College, en Nueva York, que está especializado en cirugía de artritis, “este mayor riesgo puede deberse a que estos pacientes son más propensos a tener más debilitado su sistema inmune, presentar un mayor índice de masa corporal y más riesgo de diabetes, lo que puede influir en una peor recuperación tras la cirugía”.