Este estudio se llevó a cabo con 143 voluntarios adultos en Estados Unidos. Se realizaron grabaciones de audio durante varios días, capturando un total de 22.627 clips. Los investigadores analizaron los patrones del lenguaje de los participantes para analizar cómo reflejaban las palabras que empleaban los efectos biológicos del estrés.

Tal y como aseguran los autores del estudio, los cambios en los patrones del lenguaje pueden rastrear los efectos biológicos del estrés mejor que la expresión de los propios sentimientos. Según ha explicado David Creswell, psicólogo de la Universidad Carnegie Mellon en Pittsburg (Pensilvania), “estos resultados son importantes para comprender como la adversidad psicológica afecta a la salud física”.

La investigación analizó el uso de las denominadas palabras de función (pronombres y adjetivos). Según explica Matthias Mehl, autor del estudio y psicólogo de la Universidad de Arizona, “por sí mismos no tienen ningún significado, pero aclaran lo que está sucediendo”. En situaciones normales la tendencia es usar sustantivos y verbos, sin embargo, los investigadores han constatado que el uso de las palabras funcionales por parte de las personas cambia cuando se enfrentan a una crisis personal o después de un ataque terrorista.

Uso del lenguaje y expresión génica del estrés

Los resultados de este estudio mostraron que el uso de palabras funcionales por parte de los voluntarios predijo mejor la expresión génica relacionada con el estrés que los autoinformes dirigidos a identificar este tipo de situaciones (estrés, depresión y ansiedad). Los investigadores detectaron que las personas con más signos de expresión génica estresados ??tienden a hablar menos en general.

Durante el estudio, estas personas usaron más adverbios como “realmente” o “increíblemente”. Según ha detallado Mehl, estas palabras o patrones del lenguaje pueden actuar como intensificadores emocionales, lo que significa un mayor estado de excitación. También eran menos propensos a usar pronombres en plural de tercera persona, como “ellos” o “sus”.