La investigación se desarrolló a través de un enfoque de cohorte retrospectivo. Los investigadores extrajeron los datos de pacientes ingresados y externos con el objetivo de comprobar si a partir de esta información se podía predecir el riesgo de suicidio. Se incluyó a los pacientes que habían realizado 3 o más visitas.

Los resultados mostraron que, de la población de estudio, un 1,2%, encajaba en la definición de población con riesgo de suicidio. El registro electrónico de salud alcanzó un grado de especificidad para predecir el suicidio de entre el 90 y el 95%, y permitía adelantarse entre 3-4 años a la hora de detectar los comportamientos de riesgo.

El estudio concluye que los registros electrónicos de salud que engloban datos longitudinales de los pacientes, presentes en la mayoría de entornos clínicos, pueden resultar útiles para predecir el riesgo de suicidios. Considera que este sistema puede convertirse en una herramienta de alerta que ayude a los médicos a identificar situaciones de alto riesgo de suicidio.