Sin embargo, según expone Evalmed, esta creencia se debilitó al publicarse el estudio CATIE que mostró que no había diferencia entre el antipsicótico de 1ª generación perfenazina y los de 2ª generación olanzapina, risperidona y quetiapina. Posteriormente, se diseñó y se llevó a cabo el estudio CUtLASS sobre la calidad de vida, la reducción de síntomas, el funcionamiento social y los efectos adversos en pacientes esquizofrénicos que tomaban antipsicóticos de 1.ª y 2.ª generación.

Basándose en ambos estudios el Grupo Evalmed ha evaluado si los antipsicóticos de segunda generación tuvieron mejores resultados en la Escala de Calidad de Vida que los de primera generación tras 12 y 52 semanas de tratamiento y seguimiento.

La investigación se realizó en participantes de 18 a 65 años con diagnóstico de esquizofrenia, trastorno esquizofreniforme; esquizoafectivo o trastorno delirante, que fueron distribuidos en 2 grupos: el de intervención (antipsicóticos de 2.ª generación, 109 pacientes) y el de control (antipsicóticos de 1.ª generación, 118 pacientes).

Los participantes fueron asignados al azar por medio de un servicio telefónico remoto para recibir un antipsicótico de primera o de segunda generación (excepto la clozapina). Se solicitó a los médicos que mantuvieran a los participantes en estos grupos durante, al menos, las 12 primeras semanas.

Los resultados mostraron que no existen diferencias clínicamente relevantes estadísticamente en la Escala de calidad de vida de Heinrichs para esquizofrenia entre ambos grupos. Tampoco se encontraron diferencias clínicamente relevantes en los demás cuestionarios y escalas diagnósticas (Escala de depresión de Calgary; Inventario de Actitudes hacia la Medicación; Escala de Evaluación Global del Funcionamiento, etc.).