Amy Smith, coautora de la investigación ha explicado a EFE que los efectos adversos del estrés sobre la memoria pueden desaparecer si se emplean estrategias efectivas. “Los estudiantes pueden beneficiarse de estrategias como la práctica de la recuperación para estudiar para exámenes complejos que provocan estrés y ansiedad”, ha apuntado.

Según los investigadores, realizar exámenes de práctica produce representaciones más fuertes en la memoria a las que las personas pueden acceder incluso en situaciones de alto estrés. “Igual que un médico le recomendaría hacer ejercicio físico a alguien que quiere fortalecer su cuerpo, yo recetaría esta práctica para fortalecer la memoria”, ha añadido Amy Smith.

La investigación destaca que la importancia no está tanto en el tiempo que se dedica al aprendizaje como en el modo en el que se aprende. Los investigadores realizaron el estudio con estudiantes a los que se les pidió aprender 30 palabras y 30 imágenes a través de un programa de computación que mostraba un elemento a la vez durante unos pocos segundos.

Los investigadores destacan las ventajas de la práctica de recuperación

Uno de los grupos estudió bajo el método de la recuperación y utilizó exámenes de práctica en los que debían recuperar en su memoria la cantidad de elementos que pudiesen. El segundo grupo de estudiantes observó los elementos en la pantalla y los estudió de forma tradicional. Tras esto, se sometió a la mitad de los participantes de cada grupo a una situación de estrés para después realizar de nuevo el examen.

Los resultados mostraron que los participantes que habían estado bajo estrés y habían aprendido a través de la práctica de la recuperación recordaban, en promedio, unos 11 elementos de cada conjunto de palabras e imágenes, una cifra similar a la de los elementos que recordaban las personas que no habían sido sometidas a estrés.

Sin embargo, los que habían estudiado los elementos mediante un proceso de aprendizaje convencional recordaban menos palabras en general: los que habían sido sometidos a una situación de estrés recordaban unas 7 palabras mientras que los que no habían pasado por un episodio de estrés podían enumerar 9.