La esclerosis múltiple tiene síntomas invisibles.

Los síntomas invisibles, como la depresión y la fatiga, en la esclerosis múltiple (EM) dinamitan la vida de los pacientes. En muchas ocasiones, son responsables de un sufrimiento añadido en la mitad de los pacientes con esta enfermedad neurodegenerativa. Los trastornos en el control de los esfínteres, las afectaciones sexuales o el dolor también se encuentran entre esta sintomatológica que no se ve.

Rosa Masriera, directora de la Fundación Esclerosis Múltiple, dijo que estos síntomas invisibles podían darse a conocer a través de las redes sociales bajo la etiqueta #lamevaEMinvisible. La directora considera que la calidad de vida es un factor subjetivo, pero muy importante para los pacientes con esclerosis múltiple.

“Hay tratamientos que no frenan el desarrollo de la enfermedad, pero que tienen efecto sobre los síntomas y la calidad de vida. Además, generan un impacto muy positivo en la persona», declaró Masriera.

Tal y como apunta EFE, los síntomas visibles son de sobra conocidos y no pasan desapercibidos porque afectan al bienestar diario y a la calidad de vida. Pero la depresión es uno de los síntomas invisibles que pone en riesgo al paciente de padecer una enfermedad mental en un 79% de los casos.

Cómo escuchar a tu cuerpo

La psicóloga de la fundación, Sara Navarro, explicó la necesidad de difundir la existencia de los síntomas silenciosos para entender la enfermedad. «El diagnóstico, junto con la sintomatología invisible de la EM, actúan como un tsunami emocional sobre la persona y también sus familiares y amigos próximos».

Más síntomas invisibles son las disfunciones sexuales y la fatiga. Esta llega a afectar hasta el 90% de los pacientes y hace muchos de ellos reduzcan su jornada laboral. En cuanto a las disfunciones sexuales y el trastorno de esfínteres, pocas veces son comentados en consulta por parte del paciente.

«Se deberían abordar estos síntomas invisibles en la consulta del neurólogo de forma rutinaria y formar parte del enfoque integral del paciente». Ángela Vidal, neuróloga.

Las razones por las que no se mencionan muchos de estos síntomas son la vergüenza y el tiempo de consulta. Los afectados sienten que el médico no tiene tiempo para ellos, ya que la duración de la consulta es entre 8 y 12 minutos en los centros públicos. Alba Díaz, paciente de esclerosis, reconoció lo difícil que era “saber escuchar su cuerpo”. «La incertidumbre de lo que pasará mañana es lo peor. Tengo 30 años y no sé cómo voy a estar, por eso el apoyo de la gente que me rodea es muy importante», señaló Alba Díaz.