Los enfermos de hiperhidrosis pueden sentir la enfermedad como “una pesadilla, ya que ante estas temperaturas tan altas ni siquiera tienen un respiro en los recintos con aire acondicionado”, explica la directora médica de la clínica, Elia Roó.

Esta patología suele comenzar en la infancia, se incrementa en la adolescencia y disminuye a edades avanzadas, apunta la clínica. La prevalencia de esta enfermedad se estima en alrededor del 3% a nivel mundial. En España se calcula que hay cerca de 1,2 millones de enfermos de hiperhidrosis, asegura la doctora Roó.

Axilas, manos, plantas de los pies y región cráneo-facial son las zonas del cuerpo que pueden verse más afectadas por la hiperhidrosis. Los enfermos de hiperhidrosis encuentran limitaciones en las relaciones tanto en el ámbito laboral como en el personal, afirma la dermatóloga. De hecho, esta patología puede dar lugar a trastornos depresivos y a sentimientos de baja autoestima. Según esta especialista, “el 27% de los enfermos de hiperhidrosis desarrolla depresión”.

Hasta ahora el tratamiento más efectivo de la enfermedad ha sido la toxina botulínica tipo A. Esta terapia está indicada para los enfermos de hiperhidrosis axilar desde 1996. Se trata de un tratamiento sencillo a la hora de administrarse puesto que se realiza de forma ambulatoria en 20-30 minutos a partir de la inyección de pequeñas dosis. El 89% de los enfermos de hiperhidrosis se muestran satisfechos con este tratamiento.