Entre el 5 y el 20% de la población mayor que vive en comunidad sufre depresión u otros estados del ánimo, asegura la SEGG. La prevalencia entre los ancianos hospitalizados se sitúa entre el 11 y el 45%, mientras que, entre los ancianos institucionalizados, el porcentaje se sitúa entre el 30 y el 75%.

Aunque la depresión puede presentarse de forma aislada, como una enfermedad única, en el paciente geriátrico suele aparecer asociada a otros problemas clínicos, asegura la sociedad científica. Se estima que cerca del 25% de los pacientes con 2 o más entidades clínicas presenta depresión.

El paciente con depresión tiene más riesgos cardiovasculares

Por otra parte, señala la SEGG, los pacientes con depresión presentan un incremento entre 2 y 4 veces del riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular y mortalidad tras un evento cardiaco isquémico agudo. Asimismo, la hipertensión arterial es más prevalente en pacientes con depresión y ansiedad que en la población general.

En cuanto al diagnóstico de la depresión en las personas mayores, la SEGG reconoce que es un tema complejo. Se comenten errores al considerar los síntomas de la depresión como algo normal y no prestarle la atención suficiente, añade. Además, los pacientes con procesos depresivos suelen tener patologías crónicas y, a veces, puede interpretarse que el trastorno del ánimo es únicamente consecuencia de su situación o que el resto de enfermedades que padecen contraindica la toma de antidepresivos por temor a los efectos secundarios que pueden producir y a las interacciones con otros medicamentos.

Para hacer frente a este problema, la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), cuenta con un Grupo de Trabajo para el abordaje y manejo de la depresión en personas mayores y desarrollará un simposio especial sobre la depresión en el marco de su 59 Congreso que se celebrará durante los próximos días 7 y 9 de junio de 2017 en la ciudad de A Coruña.