El texto indica que un efecto positivo más de la distracción ósea es el efecto expansor sobre los tejidos blandos. Los médicos señalan que con estos métodos se obtiene una buena consolidación del tejido óseo neoformado mediante la distracción en un paciente que ya haya sido radiado, y cuente con una calidad ósea excelente desde el punto de vista clínico y radiológico, sin presentar complicaciones.

El estudio señala el seguimiento radiológico como parte fundamental del tratamiento, y subraya la relevancia del TAC para diagnosticar con la deficiencia con precisión, y para descartar posibles lesiones durante las intervenciones y confirmar los resultados de las mismas. Los expertos señalan que hay pocos casos publicados de distracción ósea del esqueleto craneofacial humano después del tratamiento radioterápico y la cirugía ablativa.

También son escasas las publicaciones de distracción ósea o cirugía ortognática bimaxilar tras hipoplasia facial radioinducida y sobre la combinación de ambos métodos. En estos estudios se concluye que se produjo éxito o fracaso, pero sin cuantificar la calidad ósea o la falta de consolidación en términos densitométricos, radiológicos e histológicos. En la literatura revisada no se ha encontrado ningún caso clínico que combine los 2 métodos en pacientes previamente radiados.