Según informa la agencia EFE, la empresa sostiene que cada año se gastan en Estados Unidos más de 7.500 millones de euros en biopsias negativas para detectar cáncer de mama o de próstata. “Casi el 80% de los pacientes que pasan por una biopsia quirúrgica no tienen cáncer”, ha señalado el presidente de la compañía, Paul Crowe.

“Nuestro nuevo enfoque provee a los médicos de una confirmación de si el paciente tiene cáncer antes de una biopsia quirúrgica”, ha añadido, explicando que los estudios clínicos iniciales sobre la viabilidad de la nueva tecnología ya demostraron su eficacia “al diagnosticar cáncer en hombres afectados”. La segunda fase de los estudios clínicos comenzará este año.

Efectos secundarios

Más allá de los costes económicos, Crowe ha destacado la “amplia gama de efectos secundarios” de esos “procedimientos innecesarios”. De acuerdo con la investigación de NuView Life Sciences, uno de cada 3 hombres que tuvo una biopsia negativa por cáncer de próstata sufre después dolor moderado o alto, fiebre, hemorragias, infecciones o dificultades urinarias.

En mujeres, la prueba “frecuentemente altera la apariencia de los senos y causa inflamaciones, dolor o infecciones”. Problemas que, de acuerdo con el presidente de la organización, podrían evitarse reemplazando las biopsias por “procedimientos no invasivos”, basados en estudios celulares y genéticos que permiten diagnosticar un cáncer por medio del análisis de fluidos corporales.

“Es una tecnología nueva que se basa en aminoácidos secuenciados y péptidas que se hallan naturalmente en el cuerpo humano. Esta nueva tecnología reemplaza procedimientos imprecisos y con frecuencia innecesarios que pueden disminuir la calidad de vida de los pacientes”, añadió el portavoz, según el cual de esta forma “se otorga una más alta calidad de vida para todos los afectados”.