Como explica la agencia en una nota, el dispositivo toma imágenes mediante RMN para focalizar los ultrasonidos y destruir el tejido cerebral del área concreta responsable del temblor. De esta forma, los pacientes que no han mejorado con la medicación tienen una opción de tratamiento no invasiva, tal y como explica Carlos Peña, director de la división de aparatos de Medicina neurológica y física del Centro de dispositivos y salud radiológica de la FDA.

Durante el proceso, el paciente permanece despierto y consciente, con el fin de poder conocer la respuesta al tratamiento. Los facultativos van incrementando la energía de ultrasonidos que aplican hasta conseguir reducir el temblor. Previamente, se realizan escáneres al afectado para determinar si ExAblate Neuro es apropiado en su caso.

Para comprobar la seguridad y eficacia del dispositivo se realizó un ensayo doble ciego controlado con 76 pacientes con temblor esencial que no habían respondido a la mediación. Del total, 56 recibieron tratamiento con el nuevo aparato y el resto un tratamiento falso. El grupo de control pudo pasar al grupo de tratamiento 3 meses después.

Pasado ese tiempo, los pacientes tratados con ExAblate Neuro mostraron casi un 50% de mejora en sus temblores y su función motora, mientras que los miembros del grupo de control no habían mejorado. Después de un año, un 40% del grupo de tratamiento mantenía la mejora respecto al momento inicial del ensayo.

Basándose en estos datos, la FDA considera que el tratamiento es seguro y efectivo, por lo que ha decidido aprobarlo. En todo caso, existen contraindicaciones. Los pacientes con implantes metálicos o alergia a los líquidos de contraste no pueden ser sometidos a esta técnica, igual que las embarazadas, los pacientes en diálisis o con hipertensión severa.