Sin gravedad que ejerza una fuerza descendente el fluido se mantiene y causa caras hinchadas y lo que los astronautas llaman “piernas de pollo”. El deterioro y el síndrome de presión intracraneal (VIIP) pueden persistir durante años, lo cual causa hipermetropía y cambios estructurales en la parte posterior del ojo.

Los síntomas de este trastorno en astronautas son consistentes con los efectos de la presión craneal elevada. Durante la misión, los tripulantes tenían presión craneal normal o ligeramente elevada cuando aterrizaron en la Tierra. La NASA había propuesto estudio sobre la enfermedad, pero aún no se había hayada la causa raíz del trastorno.

Noam Alperin, profesora de Radiología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Miami, dirigió el proyecto. Los científicos realizaron exámenes de resonancia magnética en 2 grupos de astronautas antes y después del vuelo espacial, imaginando el cerebro y las órbitas de los sujetos. El primer grupo estaba compuesto por 7 astronautas que viajaron en una misión de larga duración en la Estación Espacial Internacional, mientras que el segundo grupo estaba formado por 9 astronautas que realizaban vuelos de corta duración en el transbordador espacial.

"Hallamos aumentos significativos antes y después del vuelo en el aplanamiento del globo y la protrusión del nervio óptico en los astronautas que realizaron una misión de larga duración en comparación con deformaciones casi inalteradas en los astronautas que llevaron a cabo una misión de corta duración", explica Alperin.

El trastorno ocular en astronautas y su reducción fueron hallados gracias a la cuantificación automatizada, que permitió el descubrimiento de las correlaciones entre los cambios oculares y el aumento del volumen orbital del líquido cefalorraquídeo, explica la científico. “Aunque hemos contado con un número relativamente pequeño de astronautas, hemos establecido así el papel del líquido cefalorraquídeo (LCR) en la formación de VIIP”.