“El paciente de 57 años presentaba una comunicación entre la arteria y la vena renal izquierda de gran débito y la única alternativa era el cierre quirúrgico. Sin embargo, el elevado riesgo de morbimortalidad de la intervención nos hizo plantear el desarrollo de una endoprótesis personalizada para el cierre de la fistula con un recubrimiento de la aorta a nivel de la salida de la arteria renal izquierda, de manera que se dejaba permeable la arteria renal derecha de su único riñón”, señala Juan Ponce González, especialista en Angiología y Cirugía Vascular de Quirónsalud Sagrado Corazón.

Entre las distintas dificultades que se encontraron, los médicos también resaltan que el paciente, aunque era joven, solo contaba con un riñón y que el fallo en la colocación de la endoprótesis podía dejarle inutilizado y, por tanto, en tratamiento de hemodiálisis.

“Se fabricó una endoprótesis a medida de las necesidades del enfermo. El dispositivo se implantó por una pequeña incisión a través de la arteria femoral y se colocó con control radiológico en el interior de la aorta, mediante el cierre de la fístula y la conservación de la funcionalidad del riñón contralateral”, señala Javier Peiró de las Heras, especialista en Radiología Intervencionista de Quirónsalud Sagrado Corazón, tras un tiempo de estudio y desarrollo de prototipos.

El paciente desarrolla su vida con normalidad y los controles radiológicos realizados posteriormente muestran una permeabilidad normal en la arteria renal derecha y un taponamiento total en la izquierda, lo que demuestra la plena eficacia del procedimiento, añade Peiró. El éxito en este caso complejo ha obtenido el reconocimiento de varios foros científicos, según indican, y ha logrado la publicación en la revista Vascular and Endovascular Surgery.