La ciencia actual consideraba que tras un infarto se producía una reacción inflamatoria en los tejidos del corazón infartado y que esta continuaba durante una semana, a partir de la cual se producía una desaparición progresiva. Este grupo de investigación ya había probado que este hecho no se producía en modelos animales. Sin embargo, era necesario demostrar las consecuencias en seres humanos, demostración que se llevó a cabo a través de resonancia magnética.

Este trabajo pertenece a una línea de investigación que comenzó hace más de 10 años en el Hospital Monte Sinaí de Nueva York (EE. UU.), que dirige el prestigioso cardiólogo Valentín Fuster. Hace 2 años, el CNIC y el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Fundación Jiménez Díaz firmaron un convenio de colaboración para estudiar cómo reacciona el músculo cardiaco tras un infarto agudo de miocardio.

“Paradójicamente, el conocimiento de la reacción del corazón infartado es aún muy escaso y solo gracias al uso de la resonancia magnética, técnica que da un detalle milimétrico de la composición de los tejidos de manera no invasiva, empezamos a descifrar muchos de estos misterios”, señala Rodrigo Fernández-Jiménez, primer firmante de ambos trabajos.

Centros innovadores

Los investigadores realizaron la resonancia magnética tras abrir, de manera inmediata, la arteria coronaria a pacientes que están sufriendo un infarto. La complejidad de estas circunstancias y la tecnología necesaria provoca que pueda realizarse en pocos centros, motivo por el que ha sido fundamental la participación del Hospital Universitario de Salamanca, según señala Pedro Luis Sánchez, jefe de Cardiología de dicho hospital. En sus propias palabras:

“Hemos podido realizar este trabajo gracias al entusiasmo de todo nuestro servicio pues los pacientes con infarto acuden a cualquier hora del día o la noche, incluidos los fines de semana, y teníamos que realizar la primera resonancia magnética en las 3 horas siguientes a la apertura de la arteria coronaria con un estent. Los pacientes en este periodo son vulnerables y necesitábamos el apoyo clínico para el cuidado continuo durante la prueba”.

Visualización pionera en tiempo real

Este trabajo, que califican los autores de “pionero en el mundo”, es de los primeros que utilizan la resonancia magnética “de manera tan cercana a la reperfusión del infarto”. Gracias a este trabajo, se ha podido demostrar que la aplicación de ciertas terapias durante el infarto permite cambiar la composición del músculo cardiaco durante las primeras horas tras la reperfusión, lo que se traduciría en una recuperación más rápida del corazón infartado.

“Poder visualizar los procesos que ocurren tras un infarto de manera no invasiva y en tiempo real con resonancia magnética es excepcional”, explica Fernández-Jiménez. Entre los procesos observados se incluyen la inflamación, la expansión del volumen del tejido, la presencia de hemorragia y la obstrucción de la microcirculación, según detalla el especialista.