En una nota, el centro explica que el dolor neuropático se debe a un mal funcionamiento del circuito del sistema nervioso que conduce y filtra el dolor; suele deberse a una lesión causada por un traumatismo, diabetes, un herpes, un trastorno neurodegenerativo o un tratamiento oncológico.

En el 65% de los casos, el dolor neuropático dura más un año, lo cual puede producir un grave deterioro emocional, social, laboral y social; de hecho, se asocia a episodios de ansiedad en un 63% de los casos y a depresión en un 56%. Asimismo, el 85% de los afectados presenta un deterioro significativo de su calidad de vida.

Tratamiento

Ante estas consecuencias para el afectado, se recomienda tratar el dolor neuropático lo antes posible. España cuenta con unas 100 unidades especializadas para abordarlo, fundamentalmente con analgésicos. No obstante, cuando el origen no es “convencional”, es más difícil de controlar y es necesario acudir a medicamentos que actúan sobre el sistema nervioso, como antidepresivos o fármacos contra la epilepsia.

Otra posibilidad de tratamiento se basa en la tecnología ResoFus, aprobado por la Unión Europea en diciembre de 2012. Esta utiliza ultrasonidos para interrumpir el circuito cerebral que induce a la percepción del dolor; para ello, se realiza una lesión milimétrica en la zona cerebral vinculada al dolor neuropático.  

“La técnica ResoFUS se realiza con el paciente despierto y no implica anestesia general, ni incisiones u orificios de perforación en el cráneo, como tampoco la inserción de electrodos en el cerebro”, cuenta el experto en Neurocirugía Funcional y Estereotáctica Jordi Rumià Arboix, según el cual durante la terapia se visualiza el cerebro en tiempo real a través de resonancia magnética.

De acuerdo con los datos de la SEN, el dolor neuropático es el octavo diagnóstico neurológico más frecuente. Teniendo en cuenta que la población de Europa oscila en torno a los 750 millones de personas, se estima que alrededor de 35 millones de europeos padece alguna forma de dolor neuropático.