El radiólogo intervencionista podría estar más a favor de tener un informe estructurado que uno con respuesta libre. Esa es la principal conclusión de un estudio publicado en Journal of Vascular and Interventional Radiology, realizado por un grupo de investigadores liderado por Olga Brook, especialista del Beth Israel Deaconess Medical Center de Boston.

“Numerosos estudios han demostrado que el radiólogo intervencionista prefiere un diagnóstico basado en un informe radiológico estructurado”, pues, entre sus ventajas, destaca “un menor número de errores en el informe y un tiempo de respuesta reducido”. Además, una información estructurada es beneficiosa “para mejorar la investigación y la calidad”, ha explicado Olga Brook.

Los investigadores compararon la eficacia de los informes estructurados y de texto libre para conocer los procedimientos de radiología intervencionista. Para ello, analizaron 432 informes de texto libre y 415 informes estructurados con el objetivo de conocer la calidad, la codificación, la facilidad de uso, el cumplimiento de los requisitos reglamentarios y la claridad de las respuestas. Posteriormente, encuestaron al personal sanitario para conocer su opinión acerca de los documentos.

La documentación de respuesta libre fue completa y precisa para la fluoroscopia, el tiempo y la cantidad de agente de contraste utilizado en un 60, 58 y 61%, respectivamente. En los informes estructurados estos valores fueron superiores con un 93% para la fluoroscopia, 93% para el tiempo y 94% para la cantidad de agente de contraste . “Los informes estructurados pueden ayudar a mejorar el cumplimiento de las recomendaciones que sugieren el American College of Radiology y la Society of Interventional Radiology sobre los procedimientos requeridos para informar”, explica Brook.

“Registrar e informar sobre las dosis del paciente ha sido una parte integral de los programas de garantía de calidad y de seguridad del paciente”, añade Brook. Sin embargo, en el texto libre, la necesidad de presentar informes adicionales por información insuficiente se redujo un 28% respecto al 12% de los informes estructurados. Estos últimos, en general, resultaron más fáciles de completar por parte del radiólogo intervencionista y más legibles que el texto libre, así como más útiles para planificar los futuros procedimientos del paciente.