Según ha informado el centro, el servicio abrió sus puertas en el HUPA a principios de febrero de 2016. Su puesta en marcha ha servido para introducir esta “rama de diagnóstico y en ciertos casos de tratamiento de última línea en enfermedades oncológicas para detectar algunas células cancerosas y determinados tejidos vivos que otro tipo de pruebas no detectan”, de acuerdo con su responsable, Bernard Theillac. También puede utilizarse en casos de fiebre de origen desconocido.

Desde el punto de vista terapéutico, el especialista apunta que ofrecen la posibilidad de realizar “tratamientos no invasivos y también más personalizados”. “Inyectamos –explica Theillac- al paciente una sustancia que tiene una afinidad para ciertos órganos (huesos, cerebro, riñones…) y a partir de ahí se obtiene la imagen de esa parte del cuerpo que nos interesa y que sirve para resolver muchos casos no resueltos”.

Además de este experto en Medicina Nuclear, forman parte del equipo del servicio del centro alcalaíno un radiofísico, un técnico y una enfermera. El aparato principal es una gammacámara. En este dispositivo es en el que se realizan las exploraciones morfofuncionales: pruebas de tiroides (231 exploraciones en 2016) y la detección del ganglio centinela (101 exploraciones).

Según el hospital, la Medicina Nuclear suele estar ubicada en centros de alta complejidad y, al igual que Anatomía Patológica o Radiología, es un servicio central que, como tal, apoya a los servicios clínicos que lo requieren con fines diagnósticos.