“Existe suficiente evidencia para recomendar la realización de un TAC facial como prueba única ante la sospecha de fractura de mandíbula”, destaca el estudio. Sin embargo, los médicos subrayan que deben tenerse en cuenta los aspectos clínicos y los riesgos individualizados, así como los recursos disponibles a la hora de efectuar una TAC. Los autores han realizado una revisión sistemática en PubMed. La estrategia de búsqueda se definió como “Jaw Fractures”, “Tomography y X-Ray Computed”.

Los científicos restringieron la búsqueda a los últimos 5 años y la limitaron a artículos redactados en inglés y español. Los expertos definen como criterios de inclusión a las técnicas diagnósticas y al idioma. Se incluyen: ensayos clínicos, cohortes, casos-control, estudios descriptivos, revisiones sistemáticas y meta análisis que comparen la utilidad de la ortopantografía frente al TAC facial en fracturas de mandíbula en inglés o español.

Los criterios de exclusión son: estudios de tipo caso clínico, cartas al director y no comparar ortopantografía frente al TAC en el diagnóstico de fracturas de mandíbula. Los autores señalan que, tras la investigación, concluyeron que con la aparición de la TAC moderna se cuestiona la ortopantografía como prueba de elección y realizan un estudio retrospectivo con 80 pacientes a los que realizaron PT y TAC. Los expertos analizaron la fiabilidad de ambas pruebas y concluyen que la TAC proporciona mejor rendimiento diagnóstico en general.