Las placas de la aterosclerosis están compuestas por grasas, colesterol, calcio y otras sustancias presentes en la sangre. Con el tiempo, la placa se endurece y estrecha las arterias, lo que limita el flujo de sangre y la aportación de oxígeno a otros órganos y partes del cuerpo. Esta enfermedad puede provocar problemas cardiovasculares (infarto) y cerebrovasculares (ictus), entre otros.

Los macrófagos participan en la mediación celular de la inflamación vascular y en la formación de las placas ateroscleróticas. Estas células inmunes secretan proteasas que contribuyen al desarrollo y progresión de la enfermedad. Para conocer de manera óptica este proceso, un grupo de investigadores utilizó una técnica de imagen directa dirigida a las proteasas mediante la activación de poblaciones de macrófagos en ratones a través de técnicas de PET/CT.

Este proceso se utilizó para detectar placas de forma similar a la activación de poblaciones de macrófagos, que resultó tener buenos resultados sin ser una técnica invasiva. Además, mediante la combinación de PET/CT se pudo observar en tiempo real las respuestas terapéuticas y clínicas de un fármaco.

Estas herramientas podrían demostrar que el futuro de la Medicina Nuclear y la imagen molecular podría centrarse en la detección de proteínas o marcadores asociados a la enfermedad para conocer su inicio y progreso, así como la respuesta en función de los tratamientos aplicados. El estudio se publica en la revista Journal of Nuclear Medicine.