Los hallazgos cardiacos, la ecocardiografía transtorácica (ETT) preoperatoria y el aumento del diámetro diastólico final del ventrículo izquierdo (DDVI) constituyen fuertes factores predictivos de la mortalidad de un paciente con fractura intertrocantérica de cadera. El estudio, publicado en el Acta Orthopaedica et Traumatologica Turcica, señala también que, mientras la ETT alarga significativamente la estancia hospitalaria, la medición de DDVI supone un ahorro de tiempo, al poder realizarse a pie de cama.

Para llegar a esta conclusión, el departamento de Ortopedia y Traumatología de la Universidad de Ankara (Turquía) analizó retrospectivamente las historias clínicas de 181 pacientes (110 mujeres), con una media de edad de 81 años, ingresados por una fractura intertrocantérica de fémur. De todos ellos, 65 se sometieron a una ETT preoperatoria.

Según recoge el texto, financiado por la Asociación Turca de Ortopedia y Traumatología (TOTBID), los autores tuvieron en cuenta una serie de parámetros:

  1. Sexo y edad.
  2. Puntuación de la Sociedad Estadounidense de Anestesiólogos (ASA)
  3. Tiempo de espera hasta la cirugía y estancia hospitalaria total.
  4. Prescripción o modificación de fármacos cardiacos.
  5. Datos de mortalidad desde el sistema nacional de registro civil.

El grupo de ETT sumó 2 días a su estancia hospitalaria total y al tiempo de espera hasta la cirugía, en comparación con el grupo de control. Su tasa de supervivencia al mes fue del 75,4% y del 55,1% al año, en comparación con el 93,1% al mes y el 77,3% al año del grupo que no se había sometido a ETT. Mahmut Kalem y su equipo calcularon un tiempo medio de supervivencia de unos 21,6 meses para el grupo de control y 15,12 para los pacientes de a los que se les practicó la ETT.