Según recoge la agencia SINC, los también llamados osos de agua son animales de medio milímetro de longitud con el cuerpo segmentado, que viven en la capa de agua que cubre musgos, líquenes o helechos, aunque también pueden habitar mares y ríos. Aguantan presiones 6.000 veces superiores a la atmosférica, pueden incluso sobrevivir en el espacio, y son capaces de estar 10 años sin recibir agua.

Estas características han despertado el interés de los científicos, que en 2015 secuenciaron por primera vez el genoma de un tardígrado. Entonces, se planteó que su resistencia podía explicarse por una transferencia horizontal de genes con otras especies. Poco después, sin embargo, otro estudio contradijo este hallazgo.

En esta ocasión, investigadores japoneses liderados por Takekazu Kunieda han presentado un genoma de la especie de tardígrado R. variornatus, conocida por su especial resistencia a ambientes con alto nivel de estrés. Durante el estudio, publicado en la revista Nature, tampoco encontraron pruebas de gran transferencia horizontal de ADN, aunque sí observaron que tienen mayor cantidad de genes responsables de la tolerancia al estrés que moscas y gusanos.

Asimismo, han localizado una proteína que se une al ADN y ayuda a proteger contra la radiación de los rayos X a las células humanas cultivadas en el laboratorio. Dicha proteína suprime un 40% del daño provocado por la radiación en el ADN celular. Creen que es muy probable que el gen que codifica esta proteína protectora sea único en el linaje de los tardígrados.