Los autores tenían la hipótesis de que entre los deportistas con dolor persistente en la ingle había una alta prevalencia de hernia inguinal. Para comprobar si esta teoría era cierta, se realizaron ecografías a 47 deportistas profesionales y aficionados con dolor de ingle relacionada con su actividad deportiva, así como a 41 atletas asintomáticos.

La ecografía mostró hernia inguinal directa en 41 de los 47 pacientes y hernia indirecta en un paciente; el resto de las ecografías del grupo fueron negativas. En el grupo asintomático se detectaron 3 hernias inguinales directas, 2 indirectas y 3 femorales. Estos datos revelan una prevalencia mayor entre los deportistas sintomáticos que en el grupo de control.

Asimismo, confirma que la hernia inguinal es un componente importante de dolor en la ingle entre los deportistas, que en la mayoría de los casos pueden volver a su actividad tras la cirugía. De hecho, de los 42 atletas con hernia, 39 mejoraron significativamente tras someterse a una herniorrafía.