El contraste intravenoso no empeora de forma significativa el filtrado glomerular de los pacientes con enfermedad renal crónica avanzada (ERCA). Es la conclusión de un estudio de investigadores del Hospital Universitario Puerto Real, en Cádiz, que se presentó en el último Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nefrología (SEN).

El trabajo tenía como objetivo analizar la toxicidad del contraste intravenoso usado en pruebas diagnósticas radiológicas en pacientes con ERCA seguidos en consulta. Se incluyeron 34 personas con ERCA en estadio IV-V y filtrado glomerular inferior a 30 ml/mint. Dicho filtrado se midió antes y después de realizar un angioTAC de pelvis y miembros inferiores.

Del total de pacientes (24 hombres y 10 mujeres con 57 años de media), el 17,6% era diabético. La diabetes, además, era la causa de la insuficiencia renal en 6 de los individuos, mientras que la etiología era poliquistosis renal en 16 era, fallo glomerular en 8, no filiada en uno y otras patologías en 3.

Tras la administración del contraste intravenoso, se observó un descenso no significativo del filtrado glomerular en el 61,8% de los pacientes; en el resto, la cifra de filtrado mejoró respecto a la medición previa a la prueba radiológica. No hubo diferencias significativas en función del sexo, el estadio de la ERCA o la presencia de diabetes.

Hubo una diferencia no estadísticamente significativa a favor del grupo en el que se realizó profilaxis previa a la administración del contraste intravenoso necesario para el angioTAC, por lo que los investigadores recomiendan dicha profilaxis antes de la prueba radiológica “por lo inocuo del procedimiento”.