El radiólogo puede aportar valor a la atención del paciente con enfermedad renal terminal en diálisis, de acuerdo con un artículo elaborado por un equipo de investigadores de Parkland Health & Hospital System (Texas, Estados Unidos) liderado por Sandra O’Rear. Sus conclusiones se han publicado en Journal of Radiology Nursing, la revista oficial de la Association for Radiology & Imaging Nursing.

Según los autores, los radiólogos juegan un papel “muy importante” en la determinación del emplazamiento del acceso vascular del paciente, uno de los primeros pasos en el tratamiento de la enfermedad renal terminal. “Se opte por una fístula arteriovenosa, un injerto arteriovenoso o un catéter, el personal de Nefrología necesita trabajar estrechamente con los radiólogos.

Asimismo, el trabajo de monitorización y evaluación del acceso vascular del paciente en diálisis precisa de la colaboración entre radiólogos y nefrólogos, que deben “ayudar a los pacientes con enfermedad renal terminal a mantener su acceso vascular” en las mejores condiciones.

De acuerdo con los expertos, contar con un equipo multidisciplinar, que incluya radiólogos, nefrólogos, enfermeros de diálisis y cirujanos vasculares, puede contribuir a la resolución de problemas. Esto, aseguran, hace que los pacientes renales en diálisis estén mejor equipados para afrontar complicaciones y emergencias. Entre esas complicaciones están las relacionadas con el acceso vascular, que cuando está comprometido necesita de cirugía o radiología intervencionista.

En ese sentido, los investigadores estadounidenses afirman que “la calidad de vida del paciente en hemodiálisis puede mejorar enormemente con un acceso vascular fiable”. “Se requiere una estrecha colaboración entre nefrólogos y radiólogos para el manejo óptimo y oportuno del paciente de hemodiálisis a largo plazo”, concluyen los especialistas de Parkland Health & Hospital System.