Según explican los autores en la revista American Journal of Roentgenology, se trata del primer estudio en utilizar esta tecnología de imagen para predecir la supervivencia tras una lesión de cadera según la sarcopenia. Con este método, el paciente se sometería a un TC y, según la cantidad de disminución muscular, se le asignaría una u otra cirugía.

“Un paciente con la esperanza de vida favorable podría tratarse la fractura de cadera con una prótesis total; tendría una tasa de reintervención baja, mayor funcionalidad y una mejor calidad de vida”, ejemplifica Robert D. Boutin, autor principal del estudio. Sin embargo; “un paciente con características clínicas y de imagen que apuntasen a una reducción muscular importante, podría beneficiarse más de una cirugía simple”, sugiere.

“A medida que el paciente envejece, es necesario hallar tratamientos de Cirugía Ortopédica más seguros, pero, hasta ahora, no había forma objetiva de hacerlo”, recuerda Boutin, cuya propuesta no solo servirá para evaluar la merma de músculo, sino también para personalizar el tratamiento según las necesidades de cada paciente.

Boutin y su equipo contaron con la participación de 300 voluntarios mayos de 65 años tratados por fractura de cadera entre 2005 y 2015 en el UC Davis Medical Center. Todos ellos se sometieron a TC y mediciones adicionales del tamaño y la densidad del músculo. Los resultados obtenidos durante los 10 años de investigación se compararon con la base de datos del National Death Index.

Los pacientes geriátricos con menor disminución de músculo presentaron tasas de supervivencia significativamente mayores que sus compañeros con mayor deterioro muscular. Gran parte de la importancia del estudio reside, según el profesor de Radiología, Leon Lenchik, en que ninguno de estos pacientes tenía cáncer, ya que, la merma muscular tras una fractura de cadera solo se había estudiado en pacientes oncológicos.

“Es muy notable que hayamos sido capaces de predecir la supervivencia e un grupo de pacientes no cancerosos”, afirma el coautor del estudio. “Reconocer la pérdida muscular como una condición relevante, nos da pistas que, en el futuro, podrían abrir puertas a nuevos tratamientos”, concluyen.