Este estudio, llevado a cabo por Marie Pierre Debray, Marie Christine Dombret et al., sometió a 13 pacientes con asma grave a una tomografía computarizada del tórax sin potenciar el día después a la termoplastia bronquial. El objetivo era examinar la relación existente entre los cambios en la tomografía y los síntomas respiratorios. En total, se trataron 38 lóbulos, y un mes más tarde, 15 más de 11 pacientes.

Después de proceder a la termoplastia bronquial, no se vieron síntomas que indicasen una infección pulmonar. Todos los lóbulos que se trataron tenían consolidaciones peribroquiales y cierta opacidad esmerilada el primer día y 3 lóbulos inferiores estaban colapsados. En un 32% de los casos, se dieron cuenta de que había una leve afectación del lóbulo adyacente sin tratar.

En un 33% de las veces, se redujeron las opacidades y en el 67% de los casos, desaparecieron durante el seguimiento del primer mes. La termoplastia bronquial ocasionó hiperdensidades alrededor de los bronquios en los lóbulos tratados. Estos cambios no parecían tener relación con los síntomas clínicos y disminuyeron o, en algunos casos, desaparecieron en el plazo de un mes.