Según los autores, la enfermedad ósea postrasplante es una complicación que se da en la mayoría de los pacientes trasplantados, como consecuencia de la baja densidad mineral ósea derivada de la medicación, el metabolismo de la vitamina D anormal, la insuficiencia renal y el hiperparatiroidismo persistente.

Haber tenido fracturas previas, tener antecedentes familiares de fractura de cadera, ser mayor de 65 años o tener un índice de masa corporal inferior a 20 kg/m2 son factores de riesgo. Los receptores de trasplante renal tienen 4 veces más riesgo de fracturas que la población general. Entre el 10 y el 25% de todos los trasplantados renales sufrirá una o más fracturas durante su vida, principalmente en los sitios apendiculares.

Para comprobar la prevalencia de esta enfermedad, se realizó un estudio observacional retrospectivo con un millar de pacientes (641hombres y 360 mujeres) trasplantados entre 1974 y 2014 que estaban en seguimiento ambulatorio en el hospital barcelonés. La media de tiempo de trasplante fue de 115,3 ± 8.

La prevalencia de fracturas por fragilidad es del 12%. Se encontraron diferencias significativas de fracturas por fragilidad ósea con relación a la edad, el sexo, el uso de alcohol, tabaco y la combinación de esteroides con sirolimus. El efecto esteroide aislado no presentó significancia, pero combinado con m-Tor se observó correlación con p- value 0.049.