Los resultados, publicados el pasado mes diciembre en la revista American College of Radiology, son alarmantes, ya que los investigadores intentan reducir al máximo el número de mujeres que se diagnostiquen de cáncer. Según se prevé de este estudio, más de 230.000 mujeres serán diagnosticadas de cáncer de mama y más de 40.000 morirán por esta causa.

La investigación demostró que no había diferencias significativas entre el uso de la mamografía para blancos y asiáticos, pero sí las había entre negros, blancos e hispanos. Tanto la población de raza negra como las hispanas se sometían a muchos cribados que las demás.

De esto se concluye que las mujeres pertenecientes a minorías étnicas mueren más de cáncer de mama porque las pruebas de detección se realizan cuando el cáncer ya ha avanzado. Según el autor principal, Ahmed T., la detección a tiempo podría disminuir el riesgo de muerte en un 20%.

Algunos de los factores que influyen en estas disparidades pueden ser el factor socioeconómico, el hecho de disponer de un seguro médico privado, el nivel cultural, las barreras idiomáticas o la religión, entre otros, según palabras de Ahmed.

Para las mujeres musulmanas, por ejemplo, no está bien visto someterse a exámenes de mama, razón que las hace no ser evaluadas de manera rutinaria. Pese a que existen organizaciones que intentan luchar contra estas desigualdades, la comprensión de la comunidad es un paso fundamental para que reciban la atención médica de rutina.