La creación de unidades específicas de atención al acceso vascular reduce las tasas de trombosis de fístula arteriovenosa (FAV) y el porcentaje de pacientes con catéter tunelizado. Es lo que concluye un estudio del Hospital Universitario Ramón y Cajal que se presentó en el último Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nefrología (SEN).

El trabajo recoge la experiencia del centro madrileño tras la creación en 2010 de una unidad funcional de atención al acceso vascular formada por profesionales de los servicios de nefrología, cirugía vascular y radiología vascular. El objetivo de esa unidad era mejorar los indicadores de acceso vascular.

La unidad sigue un modelo basado en la correcta indicación por medio del mapeo prequirúrgico, la monitorización para la detección precoz y tratamiento electivo de la estenosis y la valoración urgente de las trombosis. Se incorporó la determinación del flujo de la fístula por medio de biosensores y la ecografía realizada por el nefrólogo para la vigilancia y detección precoz de la estenosis subclínica.

El estudio analiza los datos obtenidos entre 2012 y 2016. En ese periodo, la tasa de catéteres tunelizados se redujo del 24 al 11%, mientras que la tasa de trombosis de FAV disminuyó de 16,8 a 4,8/100 enfermos año, con una tasa de tratamiento electivo de la estenosis subclínica de 18-20/100 pacientes año. Los nefrólogos realizaron más de 900 ecografías de FAV.

Partiendo de estos datos, los investigadores confirman que la puesta en marcha de la unidad funcional de atención al acceso vascular ha permitido reducir el porcentaje de pacientes con catéter tunelizado y la tasa de trombosis de FAV. “Es necesaria una vigilancia estrecha del acceso vascular para el tratamiento electivo de la estenosis subclínica y prevención de la trombosis de la fístula”, concluyen.