Según informa la institución universitaria en una nota, en muchos casos las mujeres sufren dolor innecesariamente durante las mamografías como consecuencia de la presión que se ejerce sobre los pechos al comprimirlos. La imagen obtenida, sin embargo, no mejora el diagnóstico del cáncer de mama.

El ingeniero Magnus Dustler propone reducir la compresión a la mitad, ya que esto tiene “poco efecto” en la distribución de la presión sobre la zona central del pecho, “la más importante para diagnosticar el cáncer”. Igualmente, apuesta por utilizar placas flexibles en lugar de placas rígidas.

De acuerdo con el investigador, usar placas flexibles permite obtener una imagen de calidad sin incrementar la fuerza de compresión, puesto que las placas se adaptan a la inclinación del pecho y se distribuye la presión. Esto contribuye a reducir el dolor durante las mamografías, que las mujeres deben repetir periódicamente a lo largo de su vida.