R. Edward Hendrick, profesor de radiología en la Facultad de Medicina de la Universidad de Colorado, utilizó un modelo informático para evaluar las 3 principales edades en las que los médicos recomiendan las mamografías:

  1. Desde los 40 a los 84 años de edad, una evaluación anual.
  2. Desde los 45 a los 54 años, una evaluación anual.
  3. Desde los 55 hasta los 79 años, una evaluación cada 2 años o desde los 50 hasta los 74 años, una evaluación cada 2 años.

"Sabemos que las mamografías salvan vidas. Lo que sigue siendo un misterio es cuántas muertes por cáncer de mama se evitan gracias a las mamografías y al tratamiento adecuado", señala Hendrick.

Los investigadores calcularon el número de vidas que se podrían salvar si todas las mujeres estadounidenses nacidas en 1960 siguieran alguna de las 3 recomendaciones. Así, estimaron que las muertes podrían reducirse hasta un 40% con pruebas anuales desde los 40 hasta los 84 años. La mortalidad se reduciría un 31% con mamografías hasta los 79 años de edad.

29.000 muertes menos

Estas cifras se reducirían más aún, a un 23%, si las mamografías se realizaran cada 2 años desde los 50 hasta los 74 años, que es lo que recomienda el Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de EE. UU. Los autores estiman que el número de pacientes con cáncer de mama que no fallecería se cifra en 29.400 con mamografías anuales desde los 40 hasta los 84 años, así como unas 22.800 y 17.200, con las otras 2 recomendaciones.

“Actualmente, solo el 50% de las mujeres mayores de 40 años se realiza una mamografía al menos una vez cada 2 años, aunque se prevé que 1 de cada 8 desarrolle un cáncer de mama a lo largo de su vida”, destaca Hendrick. No obstante, el estudio tiene limitaciones no evaluadas, según reconoce este mismo investigador:

  1. Los falsos positivos que requieren más evaluaciones innecesarias o una biopsia de pecho.
  2. Los falsos negativos que no detectan un cáncer de mama real.
  3. Los casos de cáncer de mama provocados por la radiación de las mamografías.

En este sentido, Otis Brawley, jefe médico de la Sociedad Americana Contra El Cáncer, se muestra en contra de las recomendaciones, precisamente, por estos motivos. “La mamografía es una herramienta imperfecta y las probabilidades de que dé un falso positivo o una falsa alarma son bastante altas. Es una prueba que no llega a ser óptima en mujeres menores de 50 años y que no es especialmente buena en mujeres de entre 50 y 70 años”, asegura.