El aumento de las dosis que se aplican a los pacientes y el incumplimiento de la regulación (que fija en 20 mSv el límite) son algunas de las causas que señalan los autores; estos recuerdan que las lentes oculares son especialmente sensibles a los efectos de dicha radiación, incluso cuando las dosis son reducidas.

Protección frente a radiación

Una solución a este problema de salud podría llegar de la mano de los tardígrados, animales microscópicos capaces de soportar presiones 6.000 veces superiores a la atmosférica y temperaturas desde casi 0 a 150 ºC. Investigadores japoneses han descubierto que sus genes encierran una proteína que podría proteger las células humanas frente a los rayos X.

Dichos rayos son la base, precisamente, de un estudio publicado en la revista de la Sociedad Española de Radiología Médica. En él se analizan las características radiológicas de la tuberosidad tibial anterior (TTA) en menores. Es una de las pocas investigaciones que incluyen una evaluación del desarrollo de esta patología a través de más de 200 radiografías de rodilla.

El análisis de los datos determinó que a los 10 años la TTA oscilaba entre el 25 (en hombres) y el 50% (en mujeres); a los 17 años, la fusión era completa. Con estos datos, los autores concluyen que la osificación se inicia distalmente, posteriormente se fusiona su parte proximal con el resto de la epífisis y finalmente se fusiona en su parte distal a la tibia.

 

En este caso, las radiografías han sido básicas para analizar la enfermedad. No obstante, hay ocasiones en que otras pruebas de imagen son más adecuadas. Un artículo publicado en Journal of the American College of Radiology establece, por ejemplo, que un TAC es más preciso que una radiografía abdominal a la hora de comprobar si el paciente ha sufrido daños tras una colonoscopia.

La tomografía computarizada (TC), junto a la tomografía por emisión de positrones (PET), ha servido también para revelar un curioso descubrimiento relativo a la tuberculosis. Investigadores de la Universidad de Stellenbosch, en Sudáfrica, han encontrado a través de pruebas de imagen rastros de la bacteria en los pulmones de personas ya tratadas de esta infección. Los resultados se han publicado en la revista Nature Medicine.

Estudio sin precedentes

Las imágenes son la base asimismo del ensayo de fase 3 Glagov (GLobal Assessment of Plaque ReGression with a PCSK9 AntibOdy as Measured by IntraVascular Ultrasound). La investigación busca evaluar el efecto de Repatha® (evolocumab) sobre la arteriopatía coronaria (APC). Para eso, se mide el volumen del ateroma a través de imágenes de alta resolución obtenidas mediante ultrasonidos intravasculares (USIV).

Los ultrasonidos, también, se están aplicando al campo de la anestesia. Investigadores del Center for Research, Education and Enhanced Recovery after Orthopedic Surgery de Genk (Bélgica) han desarrollado un bloque guiado por ultrasonidos que mejora la anestesia y la analgesia postoperatoria en los pacientes sometidos a una cirugía de hallux valgus.

El paciente es sedado primero con una infusión controlada de propofol y ketamina. Tras desinfectar el pie, los especialistas colocan una sonda de ultrasonidos en el lado posterior del maléolo medial. Después, suministran bupivacaina en el nervio tibial y colocan otra sonda entre los 2 maléolos. Posteriormente, se administra bupivacaina en el nervio peroneo.

 

Esa convivencia entre el Radiodiagnóstico y otras disciplinas médicas se ha traducido también en un nuevo dispositivo contra el dolor, compatible con la resonancia magnética (RMN). Se trata de un neuroestimulador diseñado por un equipo del Hospital Universitario La Paz de Madrid que actúa sobre zonas concretas del sistema nervioso a través de señales eléctricas.

El aparato se inserta bajo la piel y libera una serie de impulsos a la médula espinal, que se encarga de bloquear el dolor. Permite focalizar la estimulación, de manera que se evita prolongar el tratamiento sin necesidad y minimizar los efectos secundarios. A los beneficios se suma el hecho de no tener que renunciar a la RMN.

Escáner cerebral

Otro dispositivo novedoso es el que ha permitido realizar una recreación 3D del cerebro utilizando radiación de sincrotrón para medir los cambios de fase. La imagen obtenida permite visualizar el árbol dendrítico y los nucléolos de las células Purkinje, según recoge un artículo publicado en la revista Nature.

El equipo, formado por investigadores de la Universidad y el Hospital Universitario de Basel (Suiza), ha desarrollado un algoritmo para identificar estas células dentro de la imagen que percibe el escáner, lo que permite al sistema contabilizar grandes cantidades en un corto periodo de tiempo. Esto, aseguran los autores, podría abrir las puertas a un nuevo sistema para diagnosticar enfermedades neurológicas y facilitar el estudio del cerebro.

Ese último objetivo lo comparte el proyecto europeo Euro-Bioimaging, que busca crear una base de imágenes sobre estructuras cerebrales y tener información a la que recurrir para futuros estudios. La Unidad de Informática del Hospital Universitario Sant Joan d'Alacant y la Fundación para el Fomento de la Investigación Sanitaria y Biomédica de la Comunitat Valenciana (FISABIO) participan en la iniciativa.