Por el momento, la ventana que había que realizar en la bolsa pericárdica solo se podía efectuar mediante cirugía cardiaca, un procedimiento que requiere anestesia general y que es más agresivo especialmente para estos pacientes, pues se sienten debilitados y tienen las defensas bajas. Esta nueva técnica, denominada pericardiotomía percutánea con balón, solo precisa anestesia local, una ligera sedación y analgesia.

Este tratamiento consiste en extraer el líquido acumulado mediante una punción que se realiza por debajo del arco costal izquierdo. Una vez que se ha colocado el drenaje pericárdico con control ecográfico y se ha extraído parte del líquido, se introduce, con control radiológico, un catéter balón que al dilatarse rasga el pericardio en un punto concreto, lo que permite el drenaje espontáneo del líquido.

Posteriormente, se monitoriza la resolución del derrame pericárdico con control ecocardiográfico. El responsable de la selección de pacientes, la realización de esta prueba y el seguimiento posterior es llevado a cabo por un equipo multidisciplinar formado por especialistas del servicio de cardiología y de radiología del hospital, según explican los responsables de comunicación del hospital.

Este tipo de procedimiento "supone una mejora importante de la calidad asistencial al reducir los riesgos anestésicos y quirúrgicos que conlleva una cirugía, mejorar el confort del paciente y acortar los tiempos de estancia hospitalaria", según ha explicado Eugenio Sánchez, jefe del servicio de radiología y María Ibáñez, cirujana del servicio de cardiología.