El sensor CMOS proporcionaría una resolución mucho más alta que la ofrecida por los TC estándar a este nuevo sistema portátil de imagenología, a la hora de evaluar el hueso trabecular. El llamado CBCT/CMOAS contaría, además, con la ventaja de emitir menores dosis de radiación.

El sistema ya ha sido probado para tomar biopsias óseas de la pelvis de 25 mujeres, así como pare recoger imágenes de la mano de un cadáver humano. En ambas pruebas, “el sistema proporcionó resultados que se correlacionan con el micro-Tc con un detector de pantalla plana (FPD) de silicio amorfo (aSI)”.

Así lo ha asegurado el físico médico y autor del estudio, Wojciech Zbijewski durante la presentación de los resultados en el 58° congreso anual de la Asociación Americana de Físicos en Medicina (AAPM), celebrado en Washington (EE. UU.).

“La tecnología que estamos desarrollando nos permite ver detalles muy finos en el hueso trabecular, que en la actualidad no se pueden evaluar en los pacientes”, insiste Zbijewski, “hay una creciente evidencia de que las primeras etapas de la osteoartritis implican cambios en esta microestructura similar a una malla de hueso”.

Si fuese posible detectar estas transformaciones, “el paciente podría evitar someterse a cirugías dolorosas, y recibir un tratamiento antes de que el cartílago se dañe de forma irreversible”, aventura el autor.

Se trata de una opción especialmente atractiva teniendo en cuenta que hoy en día se producen unos 719.000 reemplazos de rodilla y 332.000 reemplazos de cadera cada año solo en EE. UU. En muchos de estos casos, el daño en el cartílago se descubrió cuando el paciente ya sufría dolores.