La asociación subraya la importancia del respaldo de la ley y asegura que sin aceptación del Estado no hay aceptación por parte de la sociedad. En 2014, se realizó un estudio en Uruguay que medía el tiempo entre los primeros síntomas de la demencia y el establecimiento de un diagnóstico, y la media resultó ser de 35 meses.

Un diagnóstico tan tardío se relaciona con la dificultad que tiene la sociedad uruguaya para aceptar que realmente existe la demencia. Si los pacientes no reciben el apoyo del Estado, resulta más difícil que el concepto se normalice y la demencia empiece a tratarse como cualquier enfermedad mental, según dicta la asociación.

Las condiciones de vida del enfermo empeoran cuando no se establece un diagnóstico puesto que este no acude a centros que le permiten retrasar los síntomas con ejercicios de estimulación cognitiva o musicoterapia, como el centro apoyado por la asociación Audas, ni se beneficia de ventajas como la jubilación por demencia, ya que esta requiere un diagnóstico.

A pesar de que no existe un estudio que calcule la cantidad de personas afectadas por demencia en Uruguay, neurólogos estiman que se trata de aproximadamente unas 60.000, a las que se suman unas 3.000 nuevas cada año.