La Ley de Cuidados Accesibles, conocida como Obamacare, fue firmada en 2010. La misma hace obligatorio para todos los estadounidenses tener un seguro de salud, y ofrece ayudas a quienes no tengan medios para pagárselo. Según la administración Obama, la reforma con todas sus facetas consiguió que 20 millones de personas antes excluidas tuvieran seguro médico.

A diferencia de otros países, Estados Unidos no tiene un sistema público que garantice la cobertura sanitaria de todos los ciudadanos. La propuesta presentada por la formación conservadora propone mantener algunos de los puntos más populares del Obamacare, como el que prohíbe a las aseguradoras que rechacen a personas con condiciones médicas preexistentes o como el que permite a los jóvenes conservar los planes de salud de sus padres hasta los 26 años.

Los subsidios estatales previstos en el Obamacare serán en cambio reemplazados por créditos fiscales que irían desde los 2.000 dólares para los jóvenes hasta los 4.000 dólares para los adultos mayores. Estos créditos tendrían por finalidad ayudar a la población a pagar sus planes de salud.

El proyecto será analizado a partir de esta semana por distintos comités del congreso. La propuesta no ha sido bien recibida por todos los republicanos. 4 senadores (número suficiente como para bloquear la iniciativa en la Cámara Alta) señalaron que se opondrán a cualquier nuevo plan que deje a millones de estadounidenses sin seguro médico.