"Este estudio muestra que la artritis juvenil idiopática representa un grupo de enfermedades muy diferentes que evolucionan de forma distinta en la edad adulta", explican los investigadores.

Y añaden que “la mayoría de los pacientes con artritis juvenil idiopática que reciben un seguimiento en las consultas de Reumatología, cumplen con los criterios de clasificación de las enfermedades reumáticas del adulto, y mantienen la enfermedad activa y el deterioro funcional a largo plazo”.

Los investigadores analizaron bases de datos que incluían a 426 pacientes diagnosticados con artritis idiopática juvenil a los 10 años (edad media). Entre las categorías de dicha enfermedad, se clasificaron en oligoartritis persistente (19%), oligoartritis extendida (14%), poliartritis con factor reumatoide positivo (17%), poliartritis con factor reumatoide negativo (18%), enfermedad sistémica (10%), artritis relacionada con entesitis (19 %), artritis psoriásica (3%) y artritis indiferenciada (1%).

Los pacientes tenían 34 años de media en la última visita registrada en la base de datos utilizada. La duración media de la enfermedad de los pacientes fue de 22,5 años, incluyendo el 80% menor de 10 años y el 24% mayor de 30 años.

Un 72% de los pacientes conservaron su empleo mientras que un 13% tuvo que abandonarlo debido a la discapacidad provocada por la enfermedad. El 67% tenía la enfermedad activa, y el 72% estaba tomando un fármaco antirreumático.

La artritis juvenil idiopática se desarrolló en numerosos diagnósticos nuevos. La mayoría de los pacientes con inicio sistémico de artritis juvenil idiopática (92%) seguían teniendo esta clasificación. De ellos, más de la mitad (58%) tenían características sistémicas persistentes y alrededor del 42% afectación predominantemente poliarticular.

La mayoría de los pacientes con poliartritis con factor reumatoide positivo (96%) y poliartritis con factor reumatoide negativo (57%) cumplían los criterios para adultos para la artritis reumatoide, incluidos los niños. Los pacientes que tenían oligoartritis persistente tenían más probabilidades de ser clasificados con espondiloartritis (35%) posteriormente, aunque el 59% permaneció inclasificable.

La mayoría de los pacientes con oligoartritis extendida fueron después clasificados con artritis reumatoide (39%) o espondiloartritis (26%). La mayoría de los pacientes con artritis relacionada con entesitis también fueron reclasificados con diagnóstico de espondiloartritis (95%). Todos los pacientes con un diagnóstico de artritis psoriásica no tuvieron cambios de clasificación.

Los pacientes que eran mayores al inicio de la enfermedad eran más propensos a tener enfermedad inactiva. Una prueba de anticuerpos anticitrulinados positiva disminuyó la probabilidad de inactividad de la enfermedad en un 93%.